martes, 1 de mayo de 2012

"Chicas a las que dejado el corazón roto"

La cama está vacía. Ya nada es como antes. Nada volverá a ser lo mismo si tu no estás. ¿Por qué te fuiste? ¿Acaso no eras feliz? No dejo de preguntármelo, porque te fuiste de repente, sin dar explicaciones dejando la cama completamente vacía. ¿Por qué maldito idiota?
Todos mis amigos me dijeron quién eras y como tratabas a las chicas, pero creía que eras diferente conmigo. Me enamoré de ti en el momento que cruzaste el umbral de ese bar, del cuál olvide su nombre. Ibas con esa pose de chico rebelde, con tu cazadora de cuero gastada, el pelo revuelto, la camisa de Los Ramones. Cuando te acercaste a nosotros, un golpe de calor azoto mi cara. Sentí que todo a mi alrededor se paraba el tiempo cuando me sonreíste por primera vez. Sentí que el corazón me daba un vuelco en el pecho, porque sabía que te había encontrado. Todos los chicos con los que había estado me habían hecho daño y tú te añades a mi lista. Tenías una lista, ¿verdad? "Chicas a las que dejado el corazón roto" Quizás era otra de tus muchas conquistas, pero creía que todo era diferente conmigo.

Nos dimos nuestro primer beso una tarde de otoño, a orillas del mar. Cuando sentí tus labios sobre los míos, sentí que podía tocar el cielo con la punta de los dedos. Me sentía la mujer más feliz de este mundo. Estaba feliz de estar a tu lado y que tú estuvieras conmigo. Decías que todo esto era nuevo para ti, porque nunca habías sentido algo tan intenso por otra persona. Yo tampoco había sentido algo así por otro chico, pues todos los chicos con los que había estado solo se quería acostar conmigo. Creo que al principio tú también quisiste acostarte conmigo, pero te pare los pies. No quería que me rompieras tan rápido el corazón, porque me enamoré de ti en el momento en que apareciste por ese bar sin nombre en mi memoria, con tu cazadora de cuero y tu camisa de Los Ramones.
Antes de que te fueras y dejaras está cama vacía, me decías que me querías. Lo decías con tu voz raspada. Lo decías con un brillo especial en los ojos, como si por tu mirada estuviera surcado por una lluvia de hermosas estrellas caídas desde el mismo firmamento. El firmamento donde estábamos tú y yo. El cielo de los enamorados. A tres metros sobre el cielo, como dice Moccia. Miraba tus ojos verdes. Entrelazaba mis dedos con los tuyos. Sentía el alocado latir de su corazón sobre mi pecho.



A pesar de que ya no estás a mi lado, quiero pensar de que volverás algún día de estos. Te espero donde siempre te esperaba. Al lado de esa farola, justo enfrente de mi casa. Ahora te estoy esperando. Tengo la sensación de que puedo oír el ronroneo de tu moto, acercándose a recogerme. Acaba de empezar a llover. Las frías gotas de lluvia traspasan las capas de mi ropa, pero no siento frío. Parece que no puedo sentir nada, como si fuera un ser sin vida alguna, inerte bajo la lluvia de noviembre. Oigo algo familiar... ¿Eres tú?


Si... Si... Eres tú... Corro hacia ti. Te estoy viendo. Llevas las manos metidas en los bolsillos, mirando al suelo. Eres tú... Eres tú... Me miras con el rostro carente de expresión. Me miras. Estoy llorando, aunque no lo parezca. Has vuelto.
- Clarisse... Yo...
- No hables y abrázame... Si te vuelves a ir al menos podré decir que te abracé una última vez
  Me abrazas con fuerza, mientras el cielo llora sobre nuestras cabezas. Intento grabar a fuego este último momento. Mascullas algo en mi oído... <<No me volveré a ir... Te lo juro... Te lo juro... Te quiero demasiado>> Seguimos abrazados. Mi corazón se hincha de felicidad. No te vas a volver a ir. De pronto, deja de llover. Así, sin más. Todo es distinto ahora que volvemos a estar juntos. Hemos quemado esa estúpido lista... "Chicas a las que dejado el corazón roto"

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