domingo, 17 de junio de 2012

Un beso... Solo por un beso

Sentí que estaba verdaderamente enamorada de él cuando me besó por primera vez. Sentir sus labios húmedos y fríos sobre los míos, hizo que todas y cada una de las terminaciones de mi cuerpo se encendieran. Muchos labios explotaron en una danza. Miles de emociones se agolpaban en mi interior.
Desde ese día no quise otra cosa que no fueran sus labios.
Esos labios carnosos, fríos y húmedos. Sus labios abrasadores. Sus besos me hipnotizaron. Éramos una sola persona. Las dos caras de una misma moneda. El Ying y el Yang. El comienzo de algo mágico.
Y todo empezó así... Con un beso.


Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... yo no sé
qué te diera por un beso
                   Gustavo Adolfo Bécquer 

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